Mantener beneficios masaje: clave para el bienestar

Una sesión de masaje suele dejar una sensación agradable de ligereza, relajación y bienestar. Para que ese estado se prolongue, hay algunos gestos sencillos que puedes incorporar en las horas y días siguientes a la sesión. No son recetas médicas, son hábitos generales de autocuidado que muchas personas encuentran útiles.

Importante: el masaje en Quiroesencia es una sesión de bienestar y acompañamiento. Las recomendaciones que siguen son orientaciones generales de autocuidado, no consejos médicos. Si tienes cualquier patología o duda de salud, consulta primero con tu profesional sanitario.

Hidratación: bebe agua tras la sesión

Es una recomendación clásica tras un masaje: “no olvides beber agua”. Es un gesto sencillo y un buen hábito de autocuidado en general.

  • Antes: llega bien hidratado, especialmente si vienes de hacer ejercicio.
  • Después: bebe un vaso grande de agua al terminar y mantén una hidratación tranquila el resto del día.
  • Modera el alcohol y la cafeína el día de la sesión: contribuyen a deshidratarte y restan a la sensación de calma.

Estiramientos suaves entre sesiones

El masaje contribuye a una sensación de mayor movilidad. Mantener esa sensación entre sesiones es más fácil con unos pocos estiramientos suaves al día. Aquí van algunos accesibles para cualquier persona, sin necesidad de equipamiento. Si tienes alguna patología osteomuscular, consulta primero con tu médico o fisioterapeuta.

Cuello y hombros

  • Estiramiento lateral del cuello: sentado con la espalda recta, inclina la cabeza hacia un lado (oreja al hombro, sin levantar el hombro). Mantén 20-30 segundos. Repite hacia el otro lado.
  • Rotaciones suaves de hombros: 10 repeticiones hacia adelante, 10 hacia atrás.

Espalda

  • “Gato-vaca”: en posición de cuatro apoyos, al inhalar arquea la espalda hacia abajo y al exhalar redondéala hacia arriba. 8-10 repeticiones acompasadas con la respiración.
  • Torsión tumbada: boca arriba, lleva una rodilla cruzando hacia el lado contrario manteniendo los hombros apoyados. 20-30 segundos cada lado.

Cadera y piernas

  • Rodillas al pecho: tumbado boca arriba, lleva ambas rodillas hacia el pecho y balancéate suavemente.
  • Figura del “4”: una pierna cruzada sobre la otra formando un cuatro, acerca suavemente al pecho. 20-30 segundos cada lado.
  • Estiramiento de isquiotibiales: pierna estirada apoyada en una superficie baja, espalda recta, inclina suavemente el torso hacia la pierna sin forzar.

Cómo estirar bien

  • Respira con calma; nunca retengas el aire mientras estiras.
  • No fuerces: el estiramiento debe sentirse cómodo, nunca doloroso.
  • Dedica 5-10 minutos al día. La constancia importa más que la duración.
  • Escucha tu cuerpo: si hay zonas que piden más atención, dales un poco más de tiempo.

Cuidar la postura en el día a día

Muchas tensiones que aparecen entre sesiones tienen que ver con posturas mantenidas. Ajustar pequeños hábitos cotidianos suele marcar diferencia.

Cuando te sientas

  • Pies apoyados en el suelo (o en un reposapiés si no llegan).
  • Espalda recta sin rigidez, con la zona lumbar apoyada en el respaldo.
  • Rodillas a la altura de las caderas o ligeramente más bajas.
  • Pantalla del ordenador a la altura de los ojos.
  • Cambia de postura cada 30-40 minutos. Levántate, estira las piernas, mueve el cuerpo.

En el trabajo

  • Teclado y ratón a una altura que mantenga los codos en torno a 90 grados, con los hombros relajados.
  • Escritorio a una altura cómoda, ni que te haga encorvarte ni que te suba los hombros.
  • Si trabajas mucho rato de pie, distribuye el peso entre ambos pies.

Para dormir

  • De lado o boca arriba es lo más habitual recomendado; boca abajo suele cargar más el cuello.
  • Almohada que mantenga la cabeza alineada con la columna: más alta si duermes de lado, más baja si duermes boca arriba.
  • Colchón ni demasiado blando ni demasiado duro, adaptado a tu cuerpo.

Calor y frío: dos recursos sencillos

El calor y el frío son recursos accesibles que pueden acompañar la sensación de bienestar tras una sesión. Como siempre, ante cualquier duda o patología relevante, consulta primero con tu profesional sanitario.

Calor

Se asocia con sensación de relajación muscular. Una almohadilla térmica, una bolsa de semillas calentada o una toalla caliente sobre la zona durante 15-20 minutos suelen acompañar el descanso. Útil cuando notas rigidez o tensión persistente.

Cuándo no: si hay inflamación, golpe reciente o hinchazón visible, evita el calor y consulta.

Frío

Tradicionalmente se usa ante inflamaciones o golpes recientes. Una bolsa de hielo envuelta en un paño, 10-15 minutos, separado de la piel para evitar quemaduras por frío.

Cuándo no: si tienes problemas circulatorios o mucha sensibilidad al frío, consulta antes con un profesional.

Movimiento moderado, sin excesos

El movimiento es un compañero natural del cuidado entre sesiones. Lo ideal es elegir actividades suaves o moderadas las primeras 24 horas tras un masaje, dejando que el cuerpo integre la sesión.

  • Caminar 20-30 minutos a ritmo cómodo es una opción sencilla y accesible.
  • Yoga, pilates o estiramientos guiados: trabajan postura, respiración y flexibilidad.
  • Natación o ejercicios en el agua: el agua reduce el impacto en las articulaciones.
  • Fortalecimiento suave: con bandas elásticas o el propio peso corporal, sin sobrecargar.

Evita el ejercicio intenso justo después de la sesión y escucha tu cuerpo: si pide descanso, dáselo. La recuperación es parte del proceso.

Respiración consciente y meditación

Trabajar la respiración a lo largo del día es uno de los gestos más simples y poderosos para mantener la sensación de calma que deja una sesión.

Respiración consciente

  • Busca un lugar tranquilo, siéntate o túmbate cómodamente.
  • Cierra los ojos y respira por la nariz, llevando el aire al abdomen.
  • Inhala contando 4, retén 2-4 segundos, exhala lentamente contando 6.
  • Repite durante 5-10 minutos.

Meditación breve

  • Unos minutos al día son suficientes para empezar.
  • Concéntrate en tu respiración o usa una meditación guiada.
  • Si la mente se distrae, simplemente vuelve a la respiración, sin juicio.
  • 5-15 minutos diarios pueden marcar diferencia.

Un hábito, no una obligación

Lo más valioso entre sesiones no es seguir una lista al pie de la letra, sino ir incorporando, poco a poco, gestos que te hagan bien: hidratarte, estirar suavemente, cuidar la postura, moverte con calma, respirar consciente.

El masaje es una pieza más dentro de un cuidado más amplio. Si quieres reservar una sesión o consultarnos, puedes hacerlo a través de nuestro catálogo de servicios.

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