Autocuidado en Otoño. Adapta tu Bienestar al Cambio Estacional

Un día de finales de septiembre te das cuenta de que ha oscurecido antes de salir del trabajo. Y sin saber muy bien por qué, apetece menos salir, más quedarse en casa, más manta y menos plan. No es pereza: es el cuerpo notando el cambio.

¿Te suena? El otoño es una estación de transición. Venimos de meses largos y luminosos donde todo parecía expandirse, y de repente los días se acortan y la naturaleza empieza a recogerse. El cuerpo y la mente también necesitan su propio recogimiento.

Qué suele cambiar en esta época

Menos horas de luz suele traer más somnolencia, algo menos de energía y cierta tendencia a recogerse. Es de las cosas que más se repiten en esta época del año, y adaptar el autocuidado a esa realidad no es un lujo: es acompañar el ritmo del cuerpo en lugar de ir contra él.

Cuatro claves para el otoño

  1. Prioriza el sueño. Acuéstate un poco antes si el cuerpo lo pide, en lugar de forzar el mismo horario del verano.
  2. Ajusta la alimentación hacia platos más cálidos y nutritivos: sopas, guisos, algo caliente en la mesa.
  3. Mantén el movimiento, aunque sea con menos intensidad que en verano. Caminar, estirar, moverse un poco cada día.
  4. Dedica tiempo a la introspección: meditación, yoga restaurativo o simplemente un rato de silencio sin pantallas.

Si esa sensación de bajón se alarga varias semanas o interfiere con tu día a día de forma importante, coméntalo con tu médico o con un profesional de la salud mental. Lo de arriba son gestos de acompañamiento, no soluciones a un malestar sostenido.

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