Cuando hablamos de yoga y emociones, solemos imaginar la práctica, las posturas y la respiración. Pero detrás de cada práctica existe un contexto más amplio: el del entorno que nos rodea. Y ese entorno cambia constantemente con las estaciones.
¿Cómo pueden afectar las estaciones a nuestras emociones?
Los cambios de luz, temperatura y ritmo natural que acompañan a cada estación pueden influir en nuestro estado de ánimo y en la sensación general de energía. El otoño invita al recogimiento, el invierno a la introspección, la primavera a la expansión y el verano a la extroversión. Reconocer estos ciclos puede ayudarnos a vivir en mayor armonía con nuestro propio ritmo interior.
El yoga como herramienta de adaptación estacional
Adaptar la práctica de yoga a cada estación — más restaurativa en invierno, más activa en primavera — puede contribuir a canalizar la energía emocional de forma constructiva y a transitar los cambios con mayor ecuanimidad.

