Yoga para Liberar el Diafragma y Oxigenar tu Cuerpo | Quiroesencia Granada

Pon una mano en el pecho y otra en el vientre, y respira normal, sin forzar nada. ¿Cuál de las dos se mueve más? Si es la de arriba, no estás solo: es la forma en que respira casi todo el mundo que pasa el día sentado, encorvado sobre una pantalla.

¿Te suena? El diafragma es el músculo que debería llevar el peso de esa respiración, y para mucha gente lleva años sin moverse con libertad.

Qué es el diafragma

Es un músculo en forma de cúpula, delgado pero muy potente, que separa la cavidad torácica de la abdominal. No se ve, no se piensa, y sin embargo trabaja miles de veces al día sin que le prestemos ninguna atención. Es precisamente esa falta de atención la que hace que se quede corto de movimiento durante años sin que nadie lo note.

Por qué se tensa

El estrés sostenido, la postura encorvada hacia delante y la respiración superficial son las causas más habituales. Cuando el diafragma no se mueve con libertad, la respiración se queda en la parte alta del pecho, y esa forma de respirar mantiene al cuerpo en un estado de alerta más sostenido de lo necesario. Es un círculo que se retroalimenta: cuanto menos se mueve el diafragma, más corta se vuelve la respiración, y viceversa.

Posturas para liberarlo

Las extensiones de columna —como Bhujangasana (la cobra) o Ustrasana (el camello)— abren el espacio torácico y dejan que el diafragma tenga sitio para expandirse. Y hay un gesto más sencillo que puedes hacer hoy mismo: tumbado en savasana, con una mano en el abdomen, respirar buscando que sea esa mano la que suba, no el pecho. Diez respiraciones así bastan para empezar a notar la diferencia.

En nuestras clases de yoga en Granada integramos estas posturas con respiración guiada, precisamente porque una sin la otra rinde mucho menos.

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